Archivo | 2.002 Los empeños de una casa

Sinopsis

La comedia  narra la historia de dos hermanos, don Pedro y doña Ana, que viven juntos en Toledo y ambos están enamorados: don Pedro de Leonor, y doña Ana de un desconocido por el que ha dejado de amar a don Juan que, sin embargo, la ha seguido desde Madrid. Al inicio de la obra, doña Ana está de noche esperando un acontecimiento que explica a su criada y que nos pone en antecedentes de lo que va a ocurrir: su hermano se ha enterado por medio de una criada infiel que Leonor va a escaparse de casa con don Carlos. Don Pedro pretende engañar a los amantes fingiéndose Justicia y “rescatar” a Leonor, dejando huir a don Carlos y , mediante estratagemas, dejar en guarda a la dama en su propia casa . De esta manera, considera que, teniéndola bajo su mismo techo, mediante halagos y la ayuda que le darán las mujeres de su casa , la seducción será posible .

Los hechos se precipitan y, aunque la dama llega como estaba previsto a casa de don Pedro y doña Ana y pide como se esperaba el amparo, que le es concedido, también don Carlos, creyendo huir de la justicia, ya que ha herido a un primo de la dama, que la ha reconocido en su huida, llega a casa de doña Ana y pide ayuda y albergue , Doña Ana reconoce en don Carlos al hombre por el que ha olvidado a su antiguo amor y no puede evitar darle cobijo , La situación de enredo está servida : en una misma casa aparecen todas las dificultades posibles, ya que debemos añadir que Celia, la criada de doña Ana, haciendo gala de las trazas habituales en las criadas ayudadoras de amores, ha permitido la entrada en la habitación de su ama a don Juan, el antiguo amor de aquélla, que pretende forzarla a casarse con él.  

Veamos que el número de triángulos amorosos al que se enfrentan doña Leonor y don Carlos, ajenos a toda la trama y gozosos de su amor al principio de la obra, es múltiple: por un lado, Leonor, que ama a don Carlos, es festejada a su vez por don Pedro ; don Carlos, que ama a Leonor, es deseado por doña Ana, y esta es amada por don Juan .

La comedia discurrirá lógicamente por las posibles combinaciones amatorias que estos triángulos proponen y por los juegos de celos que se pueden crear partiendo de una situación tan compleja, que lo es más, si tenemos en cuenta que los amantes, don Carlos y doña Leonor, no conocen de entrada la permanencia del otro miembro de la pareja bajo el mismo techo y que por lo mismo el descubrimiento de este hecho va a ser motivo de dudas y malentendidos .

La complejidad de la trama se agrava si consideramos que el padre de Leonor, al descubrir la falta de su hija, cree equivocadamente que el raptor ha sido don Pedro, y que considerando que es personaje de altura suficiente para la honra de su casa, le propone que para arreglar el entuerto basta con que se case con su hija, cosa que, como sabemos, es lo que desea don Pedro.  Una serie de circunstancias ajenas a la trama principal hacen que el padre de Leonor considera a don Carlos enamorado de doña Ana y por lo tanto solicita, en virtud de su amistad con ambos, la mano de la misma para don Carlos. Los matrimonios cruzados contra la voluntad de los amantes están a punto de realizarse, pero son salvados a última hora justamente por el amor profundo de los amantes capaces de deshacer la situación .

Al final sólo don Pedro , el urdidor de una trama sucia y grotesca contra el amor puro de los protagonistas , queda solo y sin pareja , o lo que es más cómico, aparejado con un criado moreno, travestido de mujer, que como veremos es uno de los recursos más originales y divertidos de la obra y que deja al tramposo en una situación de ridículo absoluto .

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Texto presentación

 
Repasando las historias del teatro, las antologías y repertorios, encontramos junto a Lope, Calderón, Tirso, a otros muchos autores teatrales del barroco que aunque desconocidos para el gran publico, sus obras están citadas y editadas.

Las mujeres no. Es como si no hubieran existido. Y sin embargo existieron. Existieron y escribieron. Se llamaron Sor Juana Inés de la Cruz, Ana Caro, María de Zayas y un largo etc. Eran monjas, mujeres aristocráticas, profesionales de la escritura. Escribieron cerca de un centenar de obras de todo género, loas, entremeses, autos, comedias, y en ocasiones estas se publicaron y se representaron. Fueron famosas y celebradas como prodigios de su siglo. Luego, poco a poco, las fue cubriendo el manto del olvido.

Eran mujeres activas, emprendedoras, dispuestas a romper con todos los tabúes y convenciones sociales que las condenaban a la pasividad y al encierro. Decididas autoras, a pesar de todo y de todos, mujeres capaces de sobresalir en un mundo de hombres.

En Sor Juana Inés de la Cruz contrasta el reconocimiento de su obra poética y la ignorancia en la que se ha mantenido su obra dramática. En Los empeños de una casa compone, a la manera calderoniana, una divertida comedia de enredo, de bella y diáfana versificación en la que sorprende gratamente la modernidad de la psicología y los comportamientos de algunos personajes.

Por todo ello pensamos que la voz de Sor Juana merece volver a oírse sobre los escenarios.

                                                                                                Teatre del Repartidor

 

                             Los empeños de una casa, banda sonora tema 3

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