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No olvidar.En conjunto, una interpretación de alto nivel, cómplice y comprometida.

No olvidar.En conjunto, una interpretación de alto nivel, cómplice y comprometida.

TERROR Y MISERIA EN EL PRIMER FRANQUISMO

LA PRENSA DICE :

EL PUNT, viernes , 2/1/2009

No olvidar.
                 

TERESA  FERRÉ

Título explícito el de Sanchis Sinisterra para esta pieza escrita entre el 1979 y el 2002.  Ocho escenas que historicamente comprenden desde el comunicado de Abril de 1939 con el que Franco daba por acabada la Guerra Civil hasta el boicot de la ONU al régimen en 1946, finalizada ya la II Guerra Mundial. La cruda posguerra llevada al teatro. Situaciones  explicadas a través  de la vida cotidiana de aquellos que no escribieron la historia oficial. Protagonismo para una población civil destrozada formada por vencedores y vencidos. Primera historia de dos mujeres , todavía en estado de xoc, que se encuentran en un no-espacio de tintes beckettianos, para dar paso a como se reescribe la historia oficial a través de la educación con el intento de clase de un maestro depurado, seguida del costumbrismo popular en forma de sainete para poner de manifiesto el hambre existente. También comedia de familia para mostrar el acomodo y provecho de un poder de raíz corrupta. 
         Historias que hasta aquí destilan cierto humor antes de enseñar la cara más amarga de un sistema político alienador. La violencia gratuita de los jóvenes falangistas, con sus himnos y actitudes infantiles que culmina en crimen a sangre fría; la cara y la cruz del exiliado republicano: el que se quedó en el interior en un estado de miedo perpetuo y el que consiguió marchar  lleno de nostalgia también con el miedo de no dar un paso en falso en el Méjico de acogida.  La tensión y el dramatismo culminan en las dos historias finales en que se explica  la situación de las mujeres en las prisiones y el intento de supervivencia de los topos, aquellos que se ocultaron durante años dentro de su propio hogar conscientes de lo que les esperaba si eran descubiertos. Sanchis Sinisterra pone de manifiesto algunos aspectos silenciados durante décadas y construye una especie de retablo de una sociedad que es necesario no olvidar.
         Puesta en escena de pequeño formato, presencia del polvo y la miseria para reflejar una época. Escenografía embastada con objetos que los intérpretes cambian a vista del espectador, jugando al teatro de sombras, mientras la música de fondo  también habla del momento.
         Pepa Calvo realiza una dirección de actores donde saca lo mejor de cada uno potenciando la multiplicidad de registros. En conjunto, una interpretación de alto nivel, cómplice y comprometida. No hay lugar para el sentimentalismo ni la lágrima fácil, pero sí para el sentimiento y la reflexión del espectador. Es este un espectáculo necesario. Teatro político para sumergirse de manera crítica en la historia contemporánea más cercana.

                                                         (Traducción del original en catalán)

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