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Un espectáculo que horroriza, indigna y conmueve, sin tópìcos.

Un espectáculo que horroriza, indigna y conmueve, sin tópìcos.

LA PRENSA DICE:

guía-ociobcn, del 26 de Diciembre del 2008 al 1 de Enero de 2009

TEATRE CRÍTICA.

Terror y miseria en el primer…
 

Un espectáculo que horroriza, indigna y conmueve, sin tópìcos.

Sanchis Sinisterra fue un pionero de la recuperación de la memoria histórica. En este texto, el autor ilustra la lucha de quienes sufrieron por defender sus ideas. A través de ocho escenas, “Terror y miseria en el primer franquismo” compone un retablo de la vida cotidiana en la España de la inmediata posguerra, un retrato oscuro, casi tenebroso, acerca de la descomposición del país tras la Guerra Civil. Son historias de vencidos lo son, incluso, la protagonizada por un grupo de jóvenes falangistas que salen de excursión: también ellos han sido derrotados por la contienda, aunque su ruina no sea económica, sino moral y humana; historias con una declarada voluntad didáctica -nacieron para ser representadas en escuelas e institutos y que, además de explicar lo acontecido en aquellos años de carestía, lanza un reto teatral, puesto que cada escena posee su propia estructura, distinta del resto: hay ejemplos de teatro del absurdo, de naturalismo, de sainete, etc.

Cuando empezó a escribir “Terror y miseria…”, en 1979, José Sanchis Sinisterra se convertía en pionero de la recuperación de la memoria histórica española. Hoy, las desdichas que cuenta son por todos conocidas, pero aún así deben ser recordadas a un público de diversas generaciones. No es casual que el primer montaje profesional del texto se produzca en 2008, cuando han transcurrido prácticamente setenta años desde el fin de la guerra: “Terror y miseria…” ilustra perfectamente la lucha de quienes ahora reivindican la apertura de las fosas franquistas, la rehabilitación de aquellos que sufrieron hu-millaciones, torturas y muerte por defender sus ideas…

Teatro del Repartidor, con la directora Pepa Calvo al frente, propone una puesta en escena sencilla pero eficaz que consigue que el espectador se solidarice con las víctimas de aquel dis¬parate. Su propuesta se apoya sobre todo en el trabajo de los actores, que imprimen una gran verdad a sus interpretaciones. Escenas como la del exilio interior y exterior dan la medida de un espectáculo que horroriza, indigna y conmueve, sin caer en tópicos ni sensiblerías.
                                                                                           CARME  TIERZ

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